miércoles, 10 de julio de 2013

MADURAR EMPIEZA DESDE LA NIÑEZ


Uno de los aspectos mas envidiados por los adultos sobre la niñez es la simpleza que tienen para hacer las cosas sin que les importe el que dirán, el poder expresarse sin temor y el aventurarse a hacer cosas nuevas y dejar volar su imaginación; sin  embargo, es irónico como ellos son los que hacen que los niños repriman esta libertad para poder “adaptarse a la sociedad”, sin considerar en todo lo que esto puede repercutir durante su proceso de madurez.
Las emociones se relacionan con las experiencias diarias. Los adultos han aprendido a regularlas y a controlarlas por situaciones o condiciones marcadas por la sociedad; en cambio, los niños son mucho más expresivos porque no conocen ningún reglamento social, hasta que los adultos se los imponen. Cabe recalcar que es importante que los adultos ayuden a los niños a reconocer las emociones y a vivir con ellas, pero no a limitarlos. El aprender a cómo lidiar con sus sentimientos puede ayudarle al infante a desarrollar habilidades, mientras que al no expresarlos sólo se genera represión y trastornos emocionales que se ven reflejados durante su desarrollo personal y emocional.
En la actualidad son muchos los niños que tienen menos afecto y educación de la que necesitan y acuden a la fantasía como refugio, por lo tanto al momento de llegar a ser adultos no están lo suficiente capacitados para comportarse como tal. Esto se conoce como el síndrome de Peter Pan.
Hace un siglo nació un personaje literario que se reconocía de dicha manera, pero este nombre ahora significa más que eso. Actualmente se utiliza para referirse a un síndrome definido por Dan Kiley que hace alusión a los hombres que han alcanzado la mayoría de edad cronológica, pero no la madurez personal.
Este síndrome describe a la generación de jóvenes que no saben seguir el camino hacia la adultez, principalmente por inseguridad, y deciden refugiarse en la infancia. Un hombre “Peter Pan” es alguien que sus emociones están atrofiadas, ya que él no se permite expresarlas; que durante la etapa del desarrollo postergo las cosas hasta que fue obligado a hacerlas; que no tiene objetivos o si los tiene son contradictorios y/o mal definidos; y que durante la niñez careció de una buena relación con las personas que lo rodean, empezando por las primarias: familiares y escolares.
            Las principales causas por las que los hombres deciden vivir en un estado infantil, son los problemas de autoestima ocasionado por el déficit afectivo durante la niñez y el modelo educacional permisivo con el que los infantes crecen, en el que se crea un esquema evasivo de responsabilidades y obligaciones.
            El niño se ve influenciado a lo largo de su vida por un modelo familiar, social y sistema educacional, y va optando por actuar de la manera en la que cree que será mejor aceptado o en la que se sienta más seguro, muchas veces privándose de madurar. La madurez es un proceso que se va dando poco a poco, en la infancia se construye la autoestima en función de cómo interiorizamos los afectos parentales, en la juventud creamos y consolidamos la autoimagen de acuerdo a nuestra capacidad de aceptarnos físicamente, y en la edad adulta se desarrolla y se utiliza el auto concepto para corregir las inseguridades que provienen de las otras dos etapas. Es por eso que si en alguna etapa se quedaron faltantes o vacíos, se van cargando hasta el momento en el que es insoportable, la evasión ya no es suficiente escape y es indispensable madurar si se desea conseguir la autorrealización.
            Por lo general la madurez comienza de los 15 a 20 años, que es donde se hace la aceptación de la autoimagen adulta y se toman las primeras decisiones, como la carrera a estudiar. Después de los 20 a 35 comienza la toma de decisiones trascedentes sobre la vida social, laboral, familiar y amorosa. Finalmente, de los 35 a los 50 es una etapa crítica en la que el adulto define su comportamiento a causa de las decisiones tomadas durante la fase previa, donde bien puede predominar la madurez o la impotencia de una vida insatisfactoria. Durante todas estas fases las decisiones que se toman deben hacerse de manera congruente, reflexiva y consiente, ya que sino lo más probable es que se reaccione de manera neurótica.
            Madurar se define en una persona que afronta la vida, tiene la capacidad de resolver problemas y tomar decisiones mediante la reflexión, la autocrítica, con resistencia a la frustración y al sufrimiento. Citando al psicólogo Antoni Bolinches: “La infancia condiciona el presente, pero no determina el futuro”. (Bolinches, 2011, p. 114) Es decisión personal el arreglar las frustraciones de la niñez para tener una adultez exitosa y sin tantas limitantes emocionales, es un proceso que nos beneficiará para desarrollarnos mejor y descubrir de todo lo que somos capaces, pero que el miedo no nos deja darnos cuenta.
Para dejar descansar a ese niño interior y afrontar la vida de acuerdo a la etapa vivida se deben de resolver los problemas, pero no solo los actuales, sino desde los arraigados durante la primera etapa de la vida. Madurar no va a llegar de golpe, se debe de trabajar en ello, es algo que llega después de superar varios obstáculos y caídas. Solo se produce si se sabe comprender las experiencias, tanto positivas como negativas, y extraer lecciones de ellas; se debe de ser congruente con uno mismo a través de un diálogo interno y responder a sus obligaciones y decisiones con responsabilidad.
Las  personas no pueden detener el tiempo, por lo que el envejecimiento es inevitable; sin embargo, está en las manos de cada quien aprovechar el viaje que representa la vida para aprender de cada experiencia logrando así madurar y convertirse en una persona autorrealizada. Este síndrome se genera a partir de la represión de emociones, por lo que es justo sanar y hacernos conscientes de las cargas que fuimos acumulando a lo largo de nuestra vida, especialmente durante la niñez, para poder lograr superar traumas y tener un desarrollo emocional, madurar y poder encarar a la vida con éxito.
Como dijo Oscar Wilde: “las pequeñas acciones de cada día son las que hacen o deshacen el carácter”. (Bolinches, 2011, p.217). La madurez, como se dijo previamente, no llegará de a gratis, sino que es un proceso. Por lo que se debe reflexionar en dos cosas, independientemente de lo que se vivió y de cómo fue la vida del individuo, él es capaz de levantarse y tratar con todo lo que viene cargando para que no le siga afectando y limitando su éxito personal; pero por otro lado, no se debe permitir afectar el desarrollo de los niños, dejemos que se expresen, que experimenten, a su edad no es inadecuado; al contrario permitamos que reconozcan cada una de las emociones que sienten y a cómo actuar con ellas para lograr un desarrollo congruente, pero esto jamás se logrará si los adultos les dictan el como actuar. Se está a tiempo de mejorar nuestra generación, sólo se requiere voluntad; pero sobre todo aún existe la oportunidad de que se desarrollen nuevas generaciones sin temor al compromiso, a las obligaciones, sin inseguridades, sino con la voluntad de autorrealizarse con sus capacidades y habilidades. Los sentimientos como se mencionó al inicio están presente en la vida cotidiana, siempre están ahí, no los desvaloremos, trabajemos con ellos y beneficiémonos con un vida de logros y seguridad personal.

Bibliografía

·      Bolinches, A. (2011). Peter Pan puede crecer. (W. Querétaro, Ed.) Querétaro, México: Grijalbo.
·      Maestre, F. (15 de Julio de 2009). RPP. Recuperado el 30 de Junio de 2013, de radio.rpp.com.pe/eratabu/experto-llama-a-eviat-"sindrome-de-peter-pan"-desde-la-ninez/
·      Palma, M. E. (2009). El Síndrome de Peter Pan. Recuperado el 30 de Junio de 2013, de Buena Salud: http://www.revistabuenasalud.com/el-sindrome-de-peter-pan/
·      Quiñones, G. (2010). UDEM . Recuperado el 29 de Junio de 2013, de Comunidad Virtual ExaUDEM: www.udem.edu.mx/exaudem_comunidadvirtual/imagenes/articulos/art7-gloria-emocionesninez.pdf

1 comentario:

  1. Me pareció un ensayo muy interesante. Concuerdo en tu forma de pensar y me gustaron mucho todas las ideas expuestas donde determinas la relación que existe entre el crecer y el madurar.

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